“Los europeos” de Rafael Azcona

Los europeos de Rafael AzconaEspaña 1958. Miguel, delineante en una empresa de Madrid, y Antonio, el hijo de su jefe, deciden pasar el verano en Ibiza. Y como si de Don Quijote y Sancho Panza se tratara, viven una serie de aventuras, contadas, en su mayoría, con mucho humor. Mientras tanto, Rafael Azcona va fotografiando la sociedad española de aquel momento.

La sinopsis de Los Europeos dice así: “Miguel Alonso se gana la vida como delineante en el Madrid de finales de los cincuenta. Sobrevive en una habitación realquilada -en una casa que enseguida nos recuerda la de El pisito- y sobrelleva como puede la precariedad y sordidez de su modesta vida. Hasta que Antonio, el hijo tarambana de su jefe, lo arrastra a veranear a Ibiza, donde le han hablado de lo fácil que es ligar con europeas. Tras los primeros escarceos desesperados y un poco cafres con una chicas valencianas que se encuentran a su llegada, los dos amigos van conociendo poco a poco la particular fauna de juerguistas y falsos aristócratas que, con ganas de pasárselo bien, bullen por la isla. Y mientras Antonio enlaza fiestas y salidas nocturnas en una felliniana dolce vita, Miguel, más escéptico, prefiere mantenerse al margen. Hasta que para su sorpresa logra que Odette, una francesa encantadora, ceda a sus deseos. Con ella vivirá una agridulce historia de amor que acabará metiéndole en las complicaciones indeseadas que él quería evitar.

¿Qué podemos sacar en claro de este libro? Aparte de alguna que otra carcajada, sello inimitable de Azcona, vemos que la sociedad española de finales de los cincuenta no sale muy bien parada. Está representada con un halo de picaresca, cinismo, hipocresía y mala educación bastante evidentes. Puede que nos siente mal tanta autocrítica, no compartirla o incluso vernos ofendidos, pero, en realidad, está tratado con tanta comicidad y realismo, que no podemos más que perdonar y asentir. Porque hemos cambiado, pero no tanto.

Mención aparte merece el personaje de Antonio. Se comporta como un auténtico Don Juan español, otro mito español, pero al estilo de Steve Urkel: torpe, miope, no sabe nadar ni montar en bici y, sobre todo, utiliza un vocabulario un tanto desfasado a pesar del carácter jovial que tiene. Al final resulta ser un personaje entrañable, coherente y sincero. Sin duda, el mejor parado de todos.

Como hemos dicho la novela tiene lugar en Ibiza, justo cuando el boom turístico europeo. Así que también son retratados otros personajes que se escapan del cinismo español, pero que también se llevan su parte de crítica. No sé si es algo previsto o no, pero parece que la nacionalidad francesa es la que resulta más admirada, de una mayor superioridad moral.

Para completar la lectura de este libro, en el Club de lectura vimos también la película El pisito dirigida por Marco Ferreri y con guión de Rafael Azcona. Es una de las joyas del cine español que deberíamos ver para conocer lo que hemos sido y lo que somos.

En resumen, Los europeos es una novela entretenida, aparentemente ligera, frívola, pero que guarda un trasfondo de crudeza y crítica que nos va a hacer reflexionar sobre lo que fuimos y lo que somos.